Voces de alerta frente al imperialismo yanqui

 


Escrito: Por Dora Mayer, a inicios de 1927.
Publicado por vez primera: En Amauta, Año II, No. 6, Lima, febrero de 1927, pág. 2.
Transcripción: Juan Fajardo, para marxists.org, enero de 2026. 


 

 

Solo en raros casos extremos habla la diplomacia como hablaría el pueblo; la cortesía, la prudencia, la sagacidad la aconsejan a no ser en sus expresiones tan franca, rotunda y radical.

Es así que podemos dejar en duda si en el Memorandum del Sr. Rada y Gamio a Mr. Kellogg, del 12 de Enero de 1927, haya encontrado el sentir del Perú una interpretación vigorosa y llena, tal como debiera hallarla finalmente en una respuesta definitiva y concluyente al Arbitro de 1922.

Yo creo haber puesto la mano sobre el corazón del Perú y creo haber auscultado su latido.

Concebí que ningún pleito sería susceptible de terminar en que los litigantes no quisiesen abandonar los dos extremos opuestos en que se habían colocado y avanzar hacia el medio en que fuese posible que se dieran la mano. En tal entender no halle mal considerar el factor conciliador que se ofreciera con el deseo de Bolivia de salir al mar y convertir en ofrenda de fraternidad sudamericanista la peligrosa manzana de la discordia que tenemos en Arica.

Emitiendo esta opinión públicamente logré cerciorarme de la psicología del ambiente. Mi primer artículo en “La Tradición" obtuvo una vehemente refutación; mis amigos no se declararon convencidos con mis teorías; mi pequeño drama "Tacna y Arica. El juez", no gozó de una acogida como habría recibido si hubiese sido una furiosa embestida contra los chilenos o un himno a la justicia wilsoniana.

Lo recto, lo consecuente con el único fuerte ideal común que ha abrigado la nación peruana durante casi medio siglo, sería en verdad mantenerse fiel a la vieja esperanza: la devolución de Tacna y Arica al Perú, y por eso me he inclinado reverente ante el sentir que respondió a los argumentos que nacieron de mi percepción de la parte práctica de la vida, que entraña principios tan imprescindibles como los relacionados con la conservación de la existencia.

Siempre he sido idealista. No podría divorciarme de la idea de la Nación sobre un punto que envolviera un ideal con el cual en el fondo tendría que estar de acuerdo. Si la Nación dice: “nada menos que Tacna y Arica peruanos; nada menos que la justicia por la cual hemos luchado durante cuarentaitres años”, yo estoy con ella.

Pero exijo y quiero que la Nación se pare firme en esa noble y altiva declaración de su íntimo y profundo sentimiento y abomino de que caiga, después de sus elevadas intransigencias y sus severas protestas, en una debilitante ambigüedad.

Desgraciadamente he podido comprobar también la existencia de una fracción de opinión en el público a cuyo concepto responde la parte ambigua del Memorandum Peruano. Hay personas en nuestra población que dicen "antes que los chilenos, los norte americanos". Hay personas que desearían vengarse de Chile, quitándole la presa y poniéndola en un lugar tan seguro que por mucho tiempo no podría ser recuperada por nadie, ni por Chile, ni por el Perú. Al mismo tiempo, un hondo resentimiento se dirije contra Bolivia, que ros abandonó en la Guerra del Pacifico. ¿Merece Bolivia que le hagamos un favor? Nó! El rencor y la venganza nos echan en brazos de Estados Unidos, nuestro avariento protector. Qué les importa la avaricia de Estados Unidos; todavía no le tenemos odio y rencor a esta República, porque todavía no hemos entendido que su imperialismo es el imperialismo de Chile centuplicado y la traición de Bolivia decuplicada.

“Antes que los chilenos, los norte-americanos" que venga la internacionalización o neutralización, aunque comprendamos qué maniobra se esconde bajo estas palabras.[*]

 

 

 

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[*] Por el contexto es probable que en Amauta en esta frase se accidentalmente omitió la palabra "no" y que debe decir "... aunque no comprendamos qué maniobra se esconde ..." [Nota de marxists.org]