Fuente: "Reportaje a
Eudocio Ravines", revista Metropoli, setiembre 1957 (Lima - Peru), págs. 26-27.
Republicado en marxists.org: Diciembre de 2025.
Seguramente uno de los personajes más discutidos de nuestra política es Eudocio Ravines para quien la actual etapa que atraviesa el país es francamente democrática y prenuncio de un futuro mejor.
Duramente combatido por todas las tendencias partidaristas y personaje de leyenda para el común de las gentes, Eudocio Ravines, es uno de los pocos que mejor conoce nuestra realidad nacional y hace de todo problemas o acontecimiento una doctrina, un ideal, una plataforma que pretende defender y realizar de inmediato, con eficacia y con fervor.
Para él aquello de "vale un Perú" o que “nuestro país es privilegiado", es pura pamplina y canto de sirenas. El Perú es agreste, pobre, donde la vida es francamente difícil.
Dice que en Francia no representa ningún problema construir carreteras o ferrocarriles. Los ingenieros hacen maravillas porque con pocas personas y a un costo insignificante pueden realizar estas obras. En cambio, en nuestro país una realización similar representa luchar con la mole de los andes e invertir muchos millones de soles.
Acusado de ser tránsfuga del comunismo, del aprismo, del civilismo y de otras corrientes, Ravines representa para sus opositores un enemigo temible por su juicio mordaz, por su pluma acerada que, descubre lo débil del enemigo, lo ridiculiza y al final lo destruye.
Educado en la dialéctica marxista presenta una personalidad siempre pensante, deductiva, silogística y concluyente. Su voluntad es dominadora, su mirada penetrante e inquisitiva y sus gestos de hombre acostumbrado a mandar sin que se discutan ni se contradigan sus disposiciones.
Sin embargo, peso a esta su psicología, Ravines, ha alcanzado una singular madurez política. Hombre inteligente y líder por naturaleza, indudablemente no podía aceptar los errores de un sistema que como el comunismo comenzó a traicionar sus principios, sacrificar a sus mejores jerarcas y ensayar sus armamentos en la Guerra Civil Española, donde cualquier dueño de cafetín era intocable y estaba en condiciones de explotar con sólo mostrar su carnet de comunista.
METROPOLI que no tiene motivo ni intereses creados para denigrarlo ni engrandecerlo lo entrevistó por más de tres horas. Auscultó esa personalidad indiscutible que sus detractores se niegan a reconocer. La generalidad hasta ahora ha venido creyendo las leyendas que le tejieron por igual apristas y comunistas.
Para Ravines el Gobierno de Manuel Prado significa el final de los aventureros, picaros e imbéciles. Concretamente, al final del periodo pradista el país podrá escoger representantes dignos y muchos de los improvisados que en rio revuelto hicieron fortuna no volverán a ingresar al recinto del Palacio Legislativo.
Por otra parte, según afirma, el actual gobierno ha liquidado la etapa de canibalismo político. Ya no hay réprobos y escogidos. La mitad del país exilado y una minoría apurándose por llenarse los bolsillos.
Tiene fe en las elecciones municipales y afirma enfáticamente que el Municipio será más selecto que el actual Congreso. Habrá gente de más preparación y con mejor visión de la realidad nacional porque el pueblo podrá elegir. Las elecciones pasadas no tuvieron la suficiente preparación y el pueblo voto por listas cerradas, sin seleccionar, sin discriminar, porque estaba votando contra el despotismo y contra la tiranía del ochenio.
El pacto escrito o verbal de Prado con los apristas, Ravines lo justifica. Dice que toda la de-recha es farisea y siempre lo fue porque jamás actuó a la luz del día. Indica que la acusación que se le hace a Prado del pacto es una ridiculez porque todos de la derecha estuvieron tratando de pactar por debajo con el Apra. Prado vino e hizo pacto público y venció en buena lid política.
Luego pregunta Ravines: De qué se quejan los de la derecha? De lo que no pudieron conseguir ocultamente. De lo que Prado les ganó políticamente A propósito se les puede preguntar —dice— quién es libre de culpa que tire la primera piedra.
La queja comunista o sectaria de que faltan subsistencia; y no hay libertad, carece de fundamento para el Director de Vanguardia. La gente vive mejor que hace un año y ante todo tiene el privilegio de la libertad. De ese atributo de los pueblos grandes por el que muchas vidas se han ofrendado a través de la historia.
Otra de las cosas grandes del Presidente Prado, a juicio d Ravines, es la creación de la Comisión de Reforma Agraria y de la Vivienda. Porque hasta hace poco hablar de Reforma Agraria era un tabú. No se podía mencionarla sin que muchos temblaron de miedo.
Afirma que aunque no se lleve a efecto inmediatamente la reforma agraria se ha ganado mucho porque ya es un hecho, un planteamiento que ojalá se efectúe en el actual gobierno.
Respecto a los estudios sobre la solución del problema de la vivienda que ha presentado Pedro Beltrán, juzga Ravines que es lo mejor del mundo. Es un estudio sin precedentes y ajustado a la realidad.
Después de afirmar que la personalidad de Prado pasará a la historia porque ha significado el salto del país de estado dictatorial a un estado democrático, Ravines afirma que él no es pradista. Lo defiende porque hay que defender un estado democrático luchando contra el canibalismo y lo tradicional al elegir presidentes en el General de Santo Domingo.
Dijo quo su defensa es racional, esto es, en cuanto convence el régimen constitucional. Si Prado abandonara su actual posición y se convirtiera en dictador o déspota. Ravines lo atacaría y se pondría en las filas enemigas.
A juicio de Eudocio Ravines Haya de la Torre, con quien ha sostenido una entrevista, ha superado su doctrina. Se da cuenta clara de sus errores pasados y ha adquirido un caudal de conocimientos de lo que significa la democracia.
Enumerativamente, Ravines, dice de Haya: 1º ha comprendido que el marxismo ha fracasado; 2º que el capitalismo está revolucionando la vida de la humanidad.
En el comunismo la igualdad ha sido una utopía con castas prusianas mientras que el capitalismo está realizando la sociedad sin clases.
Luego cuenta la anécdota que Haya de la Torre le trajo de Suecia donde los obreros el l9 de Mayo desfilan con tarros, bongos y levas, demostrando que son iguales a los capitalistas.
En lo que respecta al Partido Aprista, Haya, siempre a juicio de nuestro entrevistado, ha sofocado la tormenta. Ha demostrado tener autoridad en su partido y le ha dado sensación de serenidad. sentimiento de algo que dura y se consolida.
Respecto a su actitud anterior, que francamente destruyó al Apra, Ravines señala su actuación como histórica. Había que batallar porque entonces había asesinatos por ambas partes. El Apra estaba en plena formación y no admitía errores. Ahora el tono ha cambiado y el partido entra en etapa de maduración y puede discutir y se pueden conducir los problemas nacionales a feliz término.
El Belaundismo es un producto de las circunstancias. Tuvo el mérito de interpretar un sentimiento más que una razón. Acaparó lo que la Coalición Nacional acababa de perder por agotamiento prematuro, un movimiento que significaba única y exclusivamente oposición, rabia y colera a Odría. El Perú nunca fue odriísta. Lo toleraron, dice Ravines.
Afirma enfáticamente que el Belaundismo nunca fue ni es un partido. Fue un aluvión, un conglomerado mercurial sin vertebras y el deseo de liquidar el viejo sistema de odiosidad. Esto se traduce en los 450 mil votos que obtuvo el arquitecto, hecho que le llevó a cometer el error político de colocarse en la oposición y embriagarse con un triunfo que verdaderamente no era triunfo de Belaúnde sino del pueblo contra la opresión El pueblo no votó por Belaúnde sino contra Odría.
Luego explica su afirmación de "error político". Dice que la oposición debe ser oportuna y eficaz. No se puede sostener una oposición durante seis años. Se gasta y el pueblo después de las elecciones no está para luchar sino quiere paz, tranquilidad, desea desperezarse.
Sin embargo, el peor error de Belaúnde, según Ravines, es su indefinición. En Acho el Belaundismo es de la derecha; en las cámaras con el niño Arce Zapaceta es de izquierda y con “El Comercio” es de ultraderecha.
Esta “cosa picara”, del “vivo” o del político criollo puede servir para ganar una diputación pero no para fundar un partido, afirma nuestro entrevistado.
Por otra parte, dice él mismo, Belaúnde presenta un Programa en vez de una ideología. El programa es raciocinante y rational. No crea mística. Nadie se va a trompear por sus proyectos de carretera o de vivienda, eso es cosa fría.
A continuación, recuerda como el pueblo quiere sentimiento, emoción, como lo que sucedió con el “manguerazo”. Allí la gente vibró y estaba dispuesta a seguir al líder.
Pese a estas aservas críticas, Eudocio Ravines afirma que Belaúnde tiene aun posibilidades. Calcula que de los 450 mil votantes le deben quedar unas veinte mil personas dispuestas a seguirle.
Indica que, si bien no lo conoce personalmente, juzga que es Inteligente y tiene calidad de jefe. Representa a una clase sin compromisos ni componendas.
Con todo afirma que le falta mucho para establecer un partido porque además, de su indefinición no tiene cuadros intermedios, eso que se llama, líder, medio líder, hasta llegar al secretario de la barriada.
Tampoco dispone de gente preparada para la política. Sus personajes son fríos porque acuden a las concentraciones llevando discursos escritos en la soledad de una oficina y con secretaria. Son unos personajes que no saben dialogar con el pueblo, hablarles del calor del momento y hacerlos vibrar de emoción.
Afirma que estos requisitos no son detalles pequeños sino el fundamento psicológico de la política, eso que se llama psicología de las multitudes.
Pero lo que más daño le hace a Belaúnde es el apoyo que le presta el diario “El Comercio”. Le resta su potencialidad pues el decano lleva el estigma del fracaso. “El Comercio” apoyó a Sánchez Cerro y lo mataron; apoyó a Bustamante y cayó del poder.
Según Ravines la posición firme del Pradismo es la oposición que le presenta “El Comercio”. Si apoyara al pradismo entonces habría que tener cuidado.
Eudocio Ravines nació hace 60 años en Cajamarca. Sus primeros estudios los realizó en aquella ciudad junto con el que fue General Zenón Noriega, el ex-Ministro de Gobierno Ale-jandro Esparza Zañartu y otras distinguidas personalidades.
Cuando llegó a nuestra capital, lleno de brios y con sentimientos de conquista social, organizó y dirigió la primera huelga de empleados que se efectuó en el Perú. En ese entonces tenía tan solo 18 años y logró conseguir la semana inglesa para los empleados de joyerías y ferreterías.
Recuerda como el Jirón de la Unión era patrimonio de unos cuantos y como los provincianos eran vistos con el mayúsculo desprecio. Era entonces empleado de la Fort Hermanos.
Después viajó por diferentes países de Sudamérica y los primeros contactos con el Partido Comunista los tuvo en Argentina y en Chile, lo que consolido en Francia, ciudad donde trató sobre la formación de un partido de izquierda peruano con Haya de la Torre y Carlos Mariátegui.
Prácticamente Haya, Ravines y Mariátegui fueron los que plasmaron el ideal del Partido Aprista. Sin embargo, Ravines y Mariátegui se separaron de Haya de la Torre en los últimos meses de 1929 por discrepancias sobre si el nuevo Partido debía estar sometido a Rusia o ser independiente. Este segundo temperamento defendió Haya y fundó el APRA en el año siguiente.
Juzgando a Mariátegui, Ravines afirma que éste no fue comunista, sino más bien, un idealista. Los rusos los atacaron y el partido comunista ordenó que se abriera polémica a Mariátegui. Respecto al Partido Comunista Peruano que considera a Mariátegui como su fundador y patrono, Ravines señala que se trata de actitud de huérfanos. No tienen a quien presentar y se enfervorizan con Mariátegui.
La actuación de Ravines como dirigente comunista tuvo su escenario en Argentina, Uruguay y principalmente en Chile donde prácticamente él hizo el partido. Después viajó como dirigente a España, ciudad donde contempló la insinceridad de los rojos. Luego de regresó por segunda vez a Moscú, habló con Stalin quien no le llamó la atención por su psicología asiática. Se comunicó con los altos jerarcas y lideres actuales y conoció a los hombres que verdaderamente habían luchado por el Partido.
Entonces ya se habían organizado bandas de “turiferarios” que cantaban alabanzas a Stalin sólo porque les dieran mejores habitaciones y doble ración de alimentos.
Regresó a Chile y fundó una editorial que logró capitalizar muchos millones de pesos. Se produjeron más desaciertos de los rusos y el partido se resquebrajó. Pensó en su renuncia y llamó auditores para que hicieran un inventario. Luego presentó su renuncia. No se quiso aceptar y vino desde Rusia una comisión especial para contemplar el caso del camarada Ra-vines quien finalmente abandonó el Partido para volver a nuestro país.
Desde entonces, según sus enemigos, ha militado en muchos bandos políticos. Según él no ha pertenecido ni so ha afiliado a ningún movimiento político. Ha luchado en la arena constructiva defendiendo posiciones de justicia y derecho
Para Eudocio Ravines, no hay oportunismo en el sentido con que quieren nublarle sus enemigos. Se trata de ideales o principios que cualquier ciudadano consciente, sin compromisos ni intereses puede hacerlos suyos.
Ante todo, piensa en un pueblo superado. En un país con escuelas y con muchos campos cultivados.
En la actualidad su mayor defecto es ser anticomunista. Seguramente es la consecuencia de quien conoce mejor esa realidad, porque como él ha dicho, fue “Mariscal” en esas filas y conoció los pormenores de la viveza soviética. Los españoles engañados y con armas viejas mientras que los tesoros y las armas de España salían en camionadas a Moscú.